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Investigar en enfermería: Prioridades y retos para los próximos años

19 septiembre 2019

Antonio Segura. Jefe de Servicio de Investigación. Instituto de Ciencias de la Salud. Talavera de la Reina.

La cuestión es ¿qué deben hacer las enfermeras para mejorar el bienestar de quienes están bajo su cuidado?. La respuesta es que pueden ayudar a sus pacientes, familias, comunidades y poblaciones cuando aplican las intervenciones que saben que funcionarán. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿qué metodologías se utilizan para poner a prueba las intervenciones de enfermería? (1).

En la figura siguiente se observa que para cualquier problema de salud (por ejemplo el ictus), enfermería tiene que atender un conjunto de actividades preventivas y de cuidados. Para cada consecuencia concreta del ictus (por ejemplo la alteración motora o cognitiva) tiene a su disposición un abanico de intervenciones. No todas ellas funcionan igual. La responsabilidad de la enfermera es dar la mejor intervención a cada paciente. Debe saber cuál es la mejor para ese paciente. Para ello debe ser conocedora de la evidencia previa que está basada en estudios publicados.

Por tanto, las prioridades de investigación en enfermería pasan por la EVALUACIÓN DE INTERVENCIONES  (2)  (3) . Para cada intervención, el primer paso es ¿hay suficiente evidencia?. Para responder se utiliza la revisión sistemática/meta-análisis que nos dirá cuál es el nivel de evidencia disponible. Si el nivel de evidencia es insuficiente habrá que poner en marcha nuevos estudios controlados aleatorizados (ECA) para aumentar el grado de evidencia. Si el grado de evidencia es suficiente, tendremos claro qué debemos hacer con nuestro paciente.

En resumen, enfermería debe abordar en el futuro la realización de revisiones sistemáticas/meta-análisis sobre múltiples intervenciones aún no evaluadas y la puesta en marcha de ECA en aquéllas intervenciones sobre las que haya insuficiente evidencia.