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Analisis de la demanda derivada de pacientes remitidos como nuevos en situacion de incapacidad laboral transitoria a nuestra unidad de salud mental

Ordoñez Fernández M.P.;Arévalo J;Carrasco Antuña M.A. Servicio de Psiquiatria . Hospital General Universitario de Ciudad Real

17 enero 2013

RESUMEN

Objetivo: Identificar las categorías diagnósticas y los factores asociados en pacientes remitidos a Salud Mental en situación de Incapacidad Laboral Transitoria (ILT).

Material y Métodos: Estudio observacional, descriptivo, retrospectivo, realizado en la Unidad de Salud Mental del Hospital General de Ciudad Real desde diciembre de 2009 hasta diciembre de 2010, sobre las historias clínicas de pacientes remitidos como nuevos en situación de ILT.

Resultados: La impresión diagnóstica de la muestra del estudio fue la siguiente: un 50,4% de los pacientes fueron diagnosticados de trastorno adaptativo; un 15,4% fueron diagnosticados de elaboración psicológica de síntomas somáticos (las antiguas neurosis de renta), diagnóstico incluido por la CIE-10 en el apartado F68.0; un 12,6% de trastorno por ansiedad generalizada; un 5,6% de simulación según DSM-IV-TR; un 2,8% de depresión mayor con síntomas psicóticos; y el resto, en porcentajes bajos (1,4%) TOC, Politoxicomanía, T. personalidad límite, T. de personalidad disocial, T. personalidad mixto, etc. La media de tiempo de baja laboral fue de 5,38 meses; el 79% padecían enfermedades somáticas y, de ellas, un 66,6% eran enfermedades del aparato locomotor. El grupo mayoritario estaba compuesto por mujeres, casadas, con escaso nivel de estudios, que desempeñaban su trabajo como obreros cualificados en el sector servicios.

Conclusiones: No son los trastornos del ánimo primarios los responsables de las bajas laborales prolongadas, ni de la incapacidad permanente, sino los trastornos adaptativos y los trastornos del ánimo secundarios a enfermedades somáticas (principalmente del aparato locomotor).

Keywords: Mentaldisorder, depression, sick leave, temporary disability.

ABSTRACT

Objective: Identifydiagnostic categories andassociated factors inpatients referred forMentalHealthin a situation oftemporary disability.

Materials andMethods: An observational,descriptive, retrospective study, held at the MentalHealth Unitof theHospitalGeneral de CiudadRealfrom December2009 to December2010 onthe medical recordsofpatients referredas newin a situation oftemporary disability.

Results: Thediagnostic impression ofthe study samplewas:50.4%of patientswere diagnosed withadjustment disorder, 15.4%were diagnosed withpsychologicaldevelopmentof somatic symptoms(Compensation neurosis),includingdiagnosisbyICD-10in paragraphF68.0, 12.6%generalized anxietydisorder, 5.6% ofsimulation according toDSM-IV-TR, a 2.8%major depression withpsychoticsymptoms, and the remainder inlow percentages(1.4%) OCD, Polydrug Use, borderline personality Disorder,dissocialpersonality Disorder, mixedpersonality Disorder, and so on.The averagetime off workwas5.38 months, 79% had somaticdiseases, of which 66.6%weremusculoskeletal diseases. The largest groupwere women, married, withlow educational level, which worked as skilled workers inthe service sector.
Conclusions:Theprimarymood disorders are not responsible forprolongedsick leave, or perma

nent disability,but theadjustment disordersandmood disorderssecondary tomedical illnesse(mainlyof the locomotor system).

INTRODUCION

La incapacidad laboral es la partida que más gasto genera al Sistema Nacional de Salud. Los trastornos mentales son una importante fuente de incapacidad que provoca una marcada disminución de la calidad de vida y genera costes elevados para los sistemas sanitarios (1, 2, 3).

El Estudio Europeo de Epidemiologia de los Trastornos Mentales [ European Study of the Epimediology of Mental Disorders (ESEMeD)] fue desarrollado para poder superar algunas de las dificultades respecto al conocimiento de la prevalencia, carga y cuidados de las personas con trastornos mentales en Europa (1, 2, 3). Este estudio se realizó en seis países europeos (Alemania, Bélgica, Francia, Holanda, Italia y España). El análisis de los resultados del estudio ESEMeD ha puesto de relieve que un 14,7% de la población general de los países encuestados presenta a lo largo de su vida un trastorno del ánimo, un 14,5% un trastorno de ansiedad y un 5,2% un trastorno por uso de alcohol. La prevalencia-año de estos trastornos fue del 8,4% para los trastornos de ansiedad, el 4,5% para los del estado de ánimo y un 1% para los trastornos relacionados con el uso de alcohol. También se puso de manifiesto que mientras las mujeres presentaron el doble de riesgo que los hombres de sufrir trastornos del estado de ánimo y de ansiedad, éstos doblaron el riesgo de las mujeres respecto a los trastornos por uso de alcohol. Además, la comorbilidad entre trastornos de ansiedad y entre trastornos del estado de ánimo resultó elevada. Entre los factores asociados a la comorbilidad entre trastornos del estado de ánimo y de ansiedad se encontraron el sexo femenino, las edades más jóvenes, el menor nivel educativo, vivir en grandes ciudades, no tener pareja y estar desempleado (1, 2, 3). El estudio permitió constatar que los trastornos mentales son una fuente importante de discapacidad (1).

En los últimos años, la depresión se ha convertido en un objetivo prioritario en Salud pública debido a su elevada prevalencia y a las consecuencias que origina sobre la sociedad en términos de mortalidad, morbilidad y costes económicos (4)

La OMS ha estimado que la depresión produce la mayor disminución en salud en comparación con otras enfermedades crónicas y ha instado a todos los países a aumentar las inversiones y la cobertura de servicios en esta materia. La depresión afecta tanto a los pacientes como al conjunto de la sociedad, ya que tiene un impacto económico en la comunidad que va más allá de los costes directos vinculados con el uso de servicios sanitarios. La depresión afecta al rendimiento laboral del individuo e implica elevados costes derivados de la pérdida de productividad y del absentismo laboral.

El coste total de la depresión en Europa se ha estimado en 118 billones de euros y la mayor parte de la cifra (61%) se debe a los costes indirectos relacionados con bajas por enfermedad y pérdidas de productividad . La carga económica de la depresión en España ascendería a 5.005 millones de euros anuales, con una distribución por categoría de recursos muy parecida a la europea (5).

Según el estudio de Sobocki (6, 7, 8), el coste por paciente varía significativamente de unos países a otros, siendo los países con mayores ingresos nacionales y mayor gasto público en salud per cápita los que presentan mayores costes. Suiza, Alemania y Francia superaron los 2.000 euros por paciente en atención médica y tratamiento farmacológico, mientras que en España se reduce a 1.000 euros por paciente(5).

En diferentes estudios nacionales e internacionales se constata que la depresión es la segunda causa de incapacidad laboral transitoria, por detrás de las disfunciones del aparato locomotor (5, 9), siendo más prevalente en mujeres, con bajo nivel de estudios, con trabajos escasamente cualificados y en situación de desempleo, baja laboral o incapacidad (3).

En un estudio realizado en nuestra Area sobre el análisis de la demanda derivada a nuestra Unidad de Salud Mental, se confirmó que un 28,2% de los pacientes derivados como nuevos, se encontraban en situación de baja laboral (10). Las bajas laborales por trastornos mentales, ponen en compromiso al médico derivante, quien al carecer de pruebas verdaderamente objetivas y de abordajes estandarizados prefieren que Salud Mental determine la duración de la incapacidad (11).

En la encuesta de opinión realizada en nuestra Area sanitaria a los profesionales de Atención Primaria, se detectó que el 66,7% de los médicos del nivel primario consideraban el tiempo de baja laboral como un factor determinante a la hora de derivar a un paciente a la Unidad de Salud Mental (12).

Pero, ¿qué tipo de trastornos padecen los pacientes remitidos a nuestra Unidad de Salud Mental en situación de Incapacidad Laboral Transitoria (ILT)? ¿son depresivos, son neuróticos de renta, son simuladores?.

Nos proponemos con el presente estudio identificar las categorías diagnósticas y los factores asociados en los pacientes remitidos a Salud Mental en situación de ILT.

MATERIAL Y METODOS:

El estudio responde a las características de un estudio observacional, descriptivo, retrospectivo.

La investigación se llevó a cabo en la Unidad de Salud Mental (USM) del Hospital General de Ciudad Real (HGCR). Dicha Unidad dispone de seis psiquiatras (cinco F.E.A de psiquiatría a tiempo total y un Jefe de Servicio a tiempo parcial), cinco psicólogos, un asistente social a tiempo parcial, tres D.U.E y un administrativo. La USM del HGCR cubre la atención en Salud Mental de una población de 158.280 habitantes (excluida la población infanto-juvenil.

Para la realización de este trabajo se analizaron las historias clínicas de aquellos pacientes derivados como nuevos en situación de baja laboral a las consultas de los autores del estudio desde diciembre del 2009 hasta diciembre del 2010.

Para el estudio se diseñó una hoja de recogida de datos con las siguientes variables: edad, sexo, estado civil, nivel de estudios, sector en que desempeña su trabajo, cargo que ocupa, edad en la que comenzó a trabajar, ambiente afectivo en la infancia, nivel económico en la infancia, antecedentes familiares psiquiátricos, antecedentes familiares de incapacidad, enfermedades somáticas, síntomas dolorosos y sus causas, antecedentes psiquiátricos, motivo de derivación, tiempo de baja laboral, expectativas de incapacidad, síntomas psiquiátricos, impresión diagnóstica, tratamiento psiquiátrico pautado por el médico derivante, respuesta al tratamiento, desencadenantes, cuidado de familiares enfermos y ambiente familiar.

ANALISIS DE LOS DATOS:

Los datos se recogieron en una Base diseñada por la Unidad de Apoyo a la Investigación con el fin de realizar un análisis descriptivo de los mismos. Para la recopilación y el volcado se utilizó el Excel y para el tratamiento estadístico el SPSS, versión 15.0.

ASPECTOS ETICOS

El estudio se remitió para valoración y aprobación al comité ético de investigación clínica del hospital, siendo valorado favorablemente en el Acta 2/2011.

No se realizó ninguna intervención sobre el paciente y sólo se recogieron datos no identificativos por los autores responsables del estudio. Los datos fueron debidamente codificados de forma que no se pudiese acceder a la información de carácter personal.

RESULTADOS

A.- FRECUENCIA ESTADISTICA

A.1.- Datos generales

De los 705 pacientes atendidos como nuevos en la consulta por los autores del estudio, 71 de ellos acudieron en situación de baja laboral; lo que supone un 10,07% del total de pacientes.

La media de edad fue de 45,14 años. Un 66,2% eran mujeres . El mayor porcentaje correspondía a casados: 62%.

Un 2,8% no había sido escolarizado; el 19,7% había cursado estudios primarios incompletos; el 22,5% había finalizado los estudios primarios; el 8,5% contaba con el bachillerato finalizado. Aunque la cifra más elevada la componía el grupo que había realizado estudios de formación profesional, que suponían el 28,2% de la muestra( 70% FP1 y 30% FP2); si sumamos los no escolarizados ´con los que han cursado estudios primarios incompletos y completos obtenemos un porcentaje del 44% lo que significa que la mayoría cuenta con bajo nivel de estudios. El 11,3% de la muestra había cursado estudios medios y solamente un 7% tenía estudios superiores (es curioso reseñar que el 100% de este colectivo estaba compuesto por profesores de enseñanza). (figura 1)

FIGURA 1: nivel de estudios de la muestra

El 84,3% desempeñaba su actividad laboral en el sector terciario (servicios); un 10% en el sector secundario (industria) y un 5,7% en el primario (agricultura). El mayor colectivo estaba compuesto por obreros cualificados (peluqueros, cocineros, comerciales, oficiales de albañilería), grupo que suponía un porcentaje del 30,8%. Los obreros no cualificados (limpiadoras, peones albañiles) representaba el 19,6% del total, seguidos de auxiliares administrativos (el 11,2%), auxiliares clínicos (el 9,8%), empresarios autónomos (el 6%) técnicos medios (el 8%), y técnicos superiores (el 7%).

En cuanto a la edad de inicio de la actividad laboral, aunque la media es de 19,8, la moda es de 14 y el rango mínimo de 11 (FIGURA 2 y TABLA 1)

Edad en la que comenzó a trabajar

FIGURA 2: edad de inicio de vida laboral de la muestra global

Edad en que comenzó a trabajar

N

Válidos

70

Perdidos

1

Media

19,8143

Mediana

18,0000

Moda

14,00

Desv. típ.

7,40014

Varianza

54,762

Rango

32,00

Mínimo

11,00

Máximo

43,00

Con respecto al ambiente afectivo en la infancia, el 52,1% de los pacientes valoraba como bueno el apoyo afectivo recibido en la infancia; otro 22,5% lo valoró como aceptable, pero un 25,4% valoró ese apoyo afectivo como carenciado (el 2,8% de ellos informó malos tratos físicos en la infancia).

Los datos del ambiente económico en la familia de origen muestran que el 16,9% valoraba el nivel económico como bueno, un 64% lo consideró aceptable, pero un 18,3% lo estimó como carenciado.

El 57,7% no informó de antecedentes psiquiátricos en la familia de origen.

En lo relativo a enfermedades somáticas, el 79% informó de alguna enfermedad somática, de ellos el 60,6% presentaba, en la base del trastorno mental por el que se le derivaba a Salud Mental, una enfermedad del espectro reuma-traumatológico (enfermedades del aparato locomotor). Dentro de estas patologías, las más frecuentes eran las hernias discales que suponían un 19,6% del total, seguidas de artrosis y poliartrosis en un 11,2% de los casos, fibromialgia en un 4,2%. El resto lo componían patologías variadas con muy bajo porcentaje (escoliosis, osteoporosis, atrofia del cuádriceps, condropatía rotuliana, síndrome del túnel del carpo, lumbalgias y raquialgias crónicas, fatiga crónica, etc.).

El 52,1% presentaba otras enfermedades somáticas, todas ellas en porcentajes igualmente bajos: angor, bronquitis asmática, alergias, cáncer, cefaleas, ceguera traumática, colon irritable, EPOC, hernia de hiato, hiper e hipotiroidismo, hepatitis C, SIDA, HTA, diabetes, migrañas, vértigos, síncopes de repetición, etc.

El 28% de los pacientes reconocía consumo de tabaco y el 19,6% consumo de alcohol (de estos consumidores, el 15,4% eran varones y el 4,2% mujeres). Dentro de los pacientes que consumían alcohol, el 28,2% presentaba un consumo diario; el 15,5% un consumo moderado; un 9,9% un consumo leve y un 5,6% un consumo grave. El 2,8% de los pacientes presentaba politoxicomanía (hachís, heroína, cocaína).

El 57,1% de los pacientes padecía dolor como síntoma a destacar; de ellos, un 85% lo presentaba de forma diaria y generalizada.

El 85,9% de pacientes tenía tratamiento psiquiátrico pautado por su médico de cabecera. De este tratamiento, el 91,9% correspondía a ansiolíticos, el 3,2% a antidepresivos y el 4,8% a inductores del sueño. Con dicho tratamiento un 60,6% había obtenido una respuesta parcial, el 18,3% refería una respuesta nula y solo un 8,5% había obtenido una respuesta eficaz.

 El 83,1% refirió desencadenantes asociados a sus síntomas psíquicos. Un 26,8% los situaba en conflictos laborales (de ellos, el 4,2%, lo achacaba a mobbing); el resto, a estrés laboral, aumento de la presión en el trabajo, cambio de puesto laboral, etc. En un 5.6%, el desencadenante informado fue un accidente laboral; el 2,8% accidentes de tráfico. Los problemas interpersonales suponían el 21% (4,2% rotura de pareja, un 5,6% problemas en la convivencia –hijos problemáticos, hijos toxicómanos- y en porcentajes bajos, enfermedades y cuidado de familiares, conflictos con familia extensa, etc.). Un 2,4% informó de problemas económicos. El 16,9% de la muestra asumía el cuidado de algún familiar enfermo (padres, hijos, cónyuge).

Por otra parte, el 36,6% de los pacientes contaba con buen apoyo familiar (en su familia nuclear); el 32,4% refería que el apoyo familiar era aceptable, pero el 31% percibía el ambiente familiar de forma muy negativa.

En cuanto al tiempo de baja laboral, la media se situaba en 5,38 meses (FIGURA 3).

FIGURA 3: tiempo de baja laboral de toda la muestra

 En lo referente al motivo de derivación que figuraba en el parte de interconsulta, un 44,8% fueron derivados con el diagnóstico de Trastorno adaptativo; un 19,6% por Trastornos por ansiedad; un 22,4% por Trastorno depresivo. El resto, en porcentajes bajos (1,4%), por insomnio, para informe, por duelo, Trastorno somatomorfo, conflictos con el jefe, etc.

El 54,9% de estos pacientes derivados como nuevos tenía antecedentes psiquiátricos. Un 28% había presentado un trastorno adaptativo; un 11,2% un trastorno por ansiedad generalizada; un 4,2% duelo y el resto, en porcentajes bajos (1,4%), Distimia, TOC, Trastornos de conducta, Trastornos por somatización y Politoxicomanía.

Un 21% de la muestra se encontraba en espera de ser evaluados por el Tribunal de Incapacidades.

El 23,9% de los pacientes presentaba claras expectativas de invalidez permanente.

Los síntomas psiquiátricos que presentaban en la exploración eran los siguientes: un 91,5% de los pacientes presentaba ansiedad; un 78,8% síntomas depresivos, un 2,8% síntomas psicóticos y el resto otros síntomas en bajas proporciones (trastorno del comportamiento, impulsividad, agresividad, intoxicación por múltiples sustancias, etc.).

La impresión diagnóstica (emitida por el profesional de salud mental) de la muestra del estudio fue la siguiente: un 50,4% de los pacientes fue diagnosticado de trastorno adaptativo según DSM-IV-TR (de ellos, un 72,9% cumplía los criterios de trastorno adaptativo mixto, un 14,8% un trastorno adaptativo con ansiedad, un 9,6% cumplía criterios para trastorno adaptativo con alteración mixta de las emociones y del comportamiento y un 2,7% un trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo); un 15,4% fue diagnosticado de elaboración psicológica de síntomas somáticos (Las antiguas neurosis de renta), diagnóstico incluido por la CIE-10 en el apartado F68.0; un 12,6% de Trastorno por ansiedad generalizada; un 5,6% de Simulación según DSM-IV-TR; un 2,8% de Depresión mayor con síntomas psicóticos; y el resto, en porcentajes bajos (1,4%) TOC, Politoxicomanía, T. personalidad límite, T. de personalidad disocial, T. personalidad mixto, etc.

A.2.- Datos relativos a los pacientes diagnosticados de elaboración psicológica de síntomas somáticos (las clásicas neurosis de renta): F.68.0 CIE 10

Los pacientes diagnosticados de elaboración psicológica de síntomas somáticos contaban con una media de edad de 46,27 años; un 63,6% correspondía a mujeres, en el 90,9% casadas.

Un 36,4% no había finalizado los estudios primarios (un 9.1% no había sido escolarizada, un 18.2% había finalizado los estudios primarios, el 27.3% había realizado formación profesional grado 1 y el 9.1% tenía estudios medios) .

El 72,7% trabajaba en el sector servicios con cargos poco cualificados.

La edad en que comenzaron a realizar trabajos remunerados obtuvo como media los 18 años, con una moda de 14.

En lo referente al apoyo afectivo en la infancia, un 36,4% lo valoró como bueno; un 27,3% como aceptable, pero un 36,4% lo valoró como carenciado.

El nivel económico en la familia de origen fue mayoritariamente carenciado: el 45,5% lo valoró como muy deficiente; el 18,2% lo valoró como bueno y el 36,4% como aceptable.

El 72,7% de la muestra no tenía antecedentes psiquiátricos familiares y el 81,9% no contaba con antecedentes de incapacidad en familiares de primer rango.

Es muy significativo que el 90,9% de este grupo presentaba patología del aparato locomotor.

El 45,5% consumía tóxicos (alcohol y tabaco), siendo el alcohol el responsable del 27,3% y el tabaco del 18,2%.

Es de destacar que un 90,9% de ellos aquejaba dolor: el 90% diario y el 10% ocasional. Las causas del dolor eran atribuidas a hernias discales en un 27,3% y el resto, en igual proporción, 9,1%, a patologías variadas: Fibromialgia, Poliartrosis, Espondilolistesis, Mielitis, Condropatía rotuliana, Cefalea, etc.

El 54,6% tenía antecedentes psiquiátricos. De ellos, el 36,4% presentaba antecedentes de Trastorno adaptativo mixto; el 9,1% de Trastorno por ansiedad y el 9,1% de Depresión puerperal.

Es muy llamativo que el tiempo de baja laboral de este grupo obtuvo una media de 9,36 meses .

El 36,4% de este colectivo se encontraba pendiente de ser valorado por el tribunal de incapacidad, pero un 54,5% de ellos manifestaba claras expectativas de incapacidad laboral permanente.

El 100% de los pacientes presentaba, en lo referente a síntomas clínicos, síntomas mixtos de ansiedad y depresión.

Un 90,9% de los pacientes fue remitido con tratamiento pautado por su médico de atención primaria. La respuesta al tratamiento fue nula en el 18,2% y parcial en el 72,7%.

El 81,8% referían algún desencadenante asociado al trastorno del ánimo. Los conflictos laborales suponían el 18,2%; los accidentes laborales el 18,2%; los problemas familiares el 23,7% y el resto, en iguales porcentajes (9,1%), problemas económicos, traslado de residencia, adaptación a la enfermedad.

El 27,3% de este grupo de pacientes asumía el cuidado de un familiar enfermo y el 45,5% valoraba el ambiente en la familia nuclear de forma negativa.

A.3 Datos relativos a los pacientes que sugerían Simulación (Z76.5 DSM-IV-TR)

Los pacientes que recibieron la impresión diagnóstica de Simulación suponían un porcentaje pequeño: 5,6% de la muestra.

La edad media fue de 44,5 años; el 75% eran varones; casados en un 50%. El 75% tenía estudios primarios incompletos y el 25% formación profesional.

El 75% eran obreros no cualificados y trabajaban en el sector terciario.

La edad de inicio de la vida laboral obtuvo una media de 16,25.

El ambiente afectivo en la infancia fue valorado como aceptable en un 50%, pero en otro 50% fue considerado como carenciado. Sin embargo, el nivel económico en la infancia fue calificado como aceptable en el 100% de los casos. Los antecedentes psiquiátricos familiares estaban presentes en un 50% y un 75% presentaba antecedentes familiares de incapacidad.

El 75% de este grupo padecía enfermedades somáticas: de ellos, el 66,6% pertenecía a enfermedades del aparato locomotor y un 33,66% otras( HIV-SIDA y Hepatitis C).

El 75% informaba de consumo de tóxicos (alcohol, opiáceos, hachís, cocaína).El 50% de la muestra tenía antecedentes psiquiátricos (Politoxicomanía), pero un 50% nunca habían sido valorados por dispositivos de salud mental.

El 50% aquejaba dolor diario.

Es curioso que el 100% de este grupo verbalizara claras expectativas de incapacidad y el 100% se encontrara pendiente de valoración por el Tribunal de Incapacidades. En cuanto a los síntomas que aquejaban, el 50% de los pacientes refería síntomas vagos, el 25% mostró estado de intoxicación durante la entrevista y el 25% aquejaba trastornos del comportamiento.

En cuanto a la impresión diagnóstica, estos pacientes, además de impresionar de simuladores, en un 75% fueron , también diagnosticados de Trastorno disocial de la personalidad.

La media del tiempo de baja laboral fue de 8,75 meses para este grupo.

DISCUSIÓN

Los datos obtenidos sobre la impresión diagnóstica de la muestra resultan llamativos, ya que el 50.4% de los pacientes que acuden en situación de baja laboral son diagnosticados de Trastorno adaptativo.

No son las graves enfermedades mentales las que producen bajas prolongadas, sino los Trastornos adaptativos, lo que puede hacer pensar que pudiera haber una sobreestimación de la depresión como causa de ILT (incapacidad laboral transitoria).

Asistimos a un incesante incremento de las demandas relacionadas con sentimientos de malestar por avatares de la vida cotidiana. El sufrimiento y el dolor inherentes a la condición humana, ya no son entendidos por la población como naturales y adaptativos, sino como patológicos o al menos tratables por un profesional (11).

Otro dato a resaltar es la elevada proporción en la muestra de enfermedades somáticas: un 79% padecía enfermedades orgánicas y, de ellos, el 60.6%, presentaban, en la base de su trastorno mental, una enfermedad del espectro reuma-traumatológico. Todo esto hace pensar que si en la mayoría de los estudios los trastornos mentales constituyen la segunda causa de ILT tras la patología osteo-articular y reumatológica (13), quizá habría que tener en cuenta si las bajas por trastorno mental tienen como diagnóstico principal el trastorno mental o, si en estas bajas, se incluyen los trastornos mentales asociados o secundarios a estas patologías. Es difícil conocer la prevalencia de patología psiquiátrica secundaria a la aparición de una enfermedad. No obstante, la prevalencia de trastornos afectivos diagnosticados entre las personas físicamente enfermas es el doble del de la población general, es decir, entre el 30 y el 50% (según la población estudiada y los criterios diagnósticos). De ellos, 2/3 son Trastornos adaptativos (principalmente con síntomas depresivos y de ansiedad) y el resto cumple criterios de otros trastornos psiquiátricos, principalmente depresión. Se calcula que sólo el 10% de los Trastornos adaptativos se cronifican (duran más de 12-18 meses) y, generalmente para entonces, se han convertido en otro trastorno psiquiátrico, habitualmente una depresión (14).

Un resultado que merece reseñar es la proporción de pacientes que presentan dolor: un 57.1% de los pacientes padecen dolor y, de ellos, el 85% de forma diaria y generalizada y aunque el dolor es una de las percepciones más complejas del ser humano, estando muy influenciado por el estado emocional del sujeto y también por diferentes contingencias ambientales (14), en nuestro estudio es evidente que el dolor está muy probablemente causado por enfermedades del aparato locomotor.

El sexo predominante de la muestra total es femenino (66.2% de mujeres); el nivel de estudios y el cargo que desempeñan también es congruente con los datos de las revisiones (mujeres, con bajo nivel de estudios, con trabajos escasamente cualificados) (1,2,3)

El nivel de estudios se ha asociado a un mayor riesgo de sufrir episodios de incapacidad temporal. Individuos con niveles formativos inferiores sufren un número de episodios significativamente mayor que aquéllos con formación superior, evidenciándose una relación directamente proporcional entre ambas variables (15).

El 83,1% refirió desencadenantes asociados a sus síntomas psíquicos. Un 26,8% los situaban en conflictos laborales (de ellos, el 4,2%, lo achacaban a mobbing; el resto, a estrés laboral, aumento de la presión en el trabajo, cambio de puesto laboral, etc. En un 5.6%, el desencadenante informado fue un accidente laboral; el 2,8% accidentes de tráfico. Los problemas interpersonales suponían el 21% (4,2% rotura de pareja, un 5,6% problemas en la convivencia –hijos problemáticos, hijos toxicómanos- y en porcentajes bajos, enfermedades y cuidado de familiares, conflictos con familia extensa, etc.). Un 2,4% informó de problemas económicos. El 16,9% de la muestra asumía el cuidado de algún familiar enfermo (padres, hijos, cónyuge). Y aunque no está claro que unas condiciones laborales adversas puedan causar directamente sintomatología depresiva, lo que sí parece cierto es que una presión y un estrés excesivo en el trabajo en pacientes con problemas sociales y/o familiares como acontecimientos vitales estresantes pueden contribuir al desarrollo de una enfermedad depresiva (13).

Son de destacar los datos obtenidos en el grupo diagnosticado de elaboración psicológica de los síntomas somáticos (F68.0).

El 90,9% de estos pacientes presentaban patología del aparato locomotor y el mismo porcentaje aquejaba dolor asociado a esta patología. El grupo mayoritario estaba constituido por mujeres casadas con bajo nivel de estudios y trabajos poco cualificados.

La edad a la que comenzaron a realizar trabajos remunerados obtuvo como media los 18 años y como moda los 14 años. El tiempo de baja laboral de este grupo obtuvo una media de 9,36 meses.

Estos datos, aunque muy limitados por el escaso tamaño de la muestra y por la, nos llevan a reflexionar que quizá no sean los trastornos del ánimo primarios los responsables de las ILTs prolongadas y de las expectativas de invalidez permanente, sino los trastornos del ánimo secundarios a enfermedades somáticas y, sobre todo, a enfermedades del aparato locomotor.

CONCLUSIONES

1ª.- Los pacientes que acuden remitidos a Salud Mental en situación de incapacidad laboral transitoria (ILT) tienen una media de tiempo de baja de 5,38 meses; tiempo que aumenta a 9,36 meses en el subgrupo diagnosticado como elaboración psicológica de síntomas somáticos.

2ª.- Los trastornos mentales responsables de ILT son los Trastornos adaptativos en 50,4%, seguidos de los Trastornos por elaboración psicológica de síntomas somáticos (antiguas neurosis de renta) en un 15,4%, de los trastornos por ansiedad generalizada en un 12,6% y de la simulación en un 5,6%.

3ª.- El grupo mayoritario estaba compuesto por mujeres, casadas, con escaso nivel de estudios, que desempeñaban su trabajo como obreros cualificados en el sector servicios..

4ª.- No son las graves enfermedades mentales ni los trastornos del ánimo primario las responsables de las bajas laborales prolongadas, sino los Trastornos adaptativos y los trastornos del ánimo y de las emociones asociados a enfermedades somáticas.

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